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Él te da paz en medio de la tormenta.

07 de octubre de 2026 Lectura: 5 min 8 visitas

📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO


🗓️ Miércoles, 7/10/2026


SERIE: 10 Verdades que nos sostienen en medio de la angustia o de la dificultad  📝


EP#8- Él te da paz en medio de la tormenta.


Hola, muy buenos días. ¿Qué tal? ¿Cómo te va? Dios te bendiga.


Seguimos con esta serie de las verdades que nos sostienen en los momentos de angustia o dificultad de nuestra vida, ¿no? Y la verdad que es lindo pensar en esto. Hemos visto ya muchas verdades que realmente van a dar fortaleza a nuestra fe, a nuestra vida en los momentos de angustia y dificultad.


En esta mañana vamos a continuar y vamos a tener otro de esa- otra de esas verdades que realmente te tienen que sostener en la vida. Cuando estés atravesando momentos difíciles, pensá en esto, pensá en esta verdad: Él te da paz en medio de la tormenta. Él te da paz en medio de la tormenta.


Claro, muchas veces pasamos por momentos difíciles y pruebas y dificultades y tormentas en la vida. Y a veces decimos: «¿Cómo hago? ¿Cómo enfrento?». Pero quiero decirte algo: pensá en esto, Dios, el Señor Jesús te da esa paz en medio de la tormenta.


Allí en Juan capítulo 14 dice:

«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo».


Ahí el contexto allí, el Señor iba a ir al cielo, el Señor se estaba por despedir de sus discípulos, el Señor iba a irse y les iba a dejar solos a los discípulos allí en la tierra. Pero él les habla acerca de esa paz que ellos tenían que tener porque seguramente esa noticia traería gran conmoción en el corazón de los discípulos, ¿no?


¿Te imaginás? Hay una frase o mejor dicho que es «el ojo de la tormenta». ¿Sabías? Esto dicen los estudiosos, ¿no?, que, en el centro de un huracán, ¿viste esa tormenta gigantesca, ese tornado?, en el centro de ese huracán hay una calma total. Se llama el ojo. Afecta afuera, todo vuela, gritos, se destruye todo, pero adentro hay silencio. Eso es lo que la ciencia enseña, ¿no?


Y podemos tomar esto como que así es la paz de Jesús. El mundo te da paz cuando aparentemente afuera está todo bien, cuando hay plata, cuando hay salud, cuando hay trabajo, cuando hay amor, ahí parecería que todo está bien, entonces hay paz. Esos son circunstanciales. Pero Jesús te da la paz en medio del huracán. En medio de la tormenta que estás atravesando, él está allí. La tormenta sigue, pero tu corazón está quieto, ¿por qué?, porque hay esa paz que viene del Señor.

Mira, acá hay tres verdades que podemos sacar de este pasaje, ¿no?, de este versículo:


1. En primer lugar: «Mi paz os doy». Ahora, no es una paz prestada. Él te la deja, él te la deja como una herencia para tu vida, es tuya y es mía. Esa paz que viene de Dios es la paz que él nos dejó a nosotros para que la podamos tener en nuestra vida.

2. La paz del mundo, como dijimos, depende de las circunstancias, pero la de él depende de su presencia. «Yo no la doy como el mundo la da». Claro, el mundo dice: «Tenés paz cuando se solucione esto, cuando se solucione el problema ahí vas a tener paz y tranquilidad». Pero ¿sabés lo que te dice Jesús? Tenés que tener la paz aunque no se hayan solucionado las cosas aún. Filipenses 4:7, por ejemplo, dice que esa paz que viene de él sobrepasa todo entendimiento. Humanamente no lo podemos comprender ni entender, y parecería que los problemas son más grandes que Dios, pero quiero decirte algo: que la paz que viene del Señor es esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Aunque, aunque no se hayan solucionado las cosas, nosotros podemos disfrutar y tener esa paz que viene de él, esa paz que solamente él nos puede dar.

3. Dice la otra de las otra de las cosas que dice el versículo es: «No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo». Mira, turbarse acá se refiere a agitarse, entrar en pánico. ¿Sabés?, te está diciendo: «no te no te no entres en pánico». Jesús no dice que no vas a tener tormenta. Él dice que en medio de la tormenta no dejes que tu corazón se agite. ¿Por qué? Porque él está en tu vida, porque su presencia está con él. ¿Te acordás en Marcos capítulo 4, cuando Jesús estaba en la barca con los discípulos y ellos pensaban que se ahogaban, pero Jesús estaba en la barca? Y Jesús les dice: «Hombres de poca fe, estoy con ustedes. Hombres de poca fe, les dije pasemos al otro lado. Hombres de poca fe, yo estoy acá con ustedes». ¡Qué gran verdad, ¿no?!


Ahora, la ansiedad muchas veces nos grita y dice «hacé algo», estamos ansiosos «hacé algo», pero la paz de Dios susurra, respira y te dice «yo estoy acá». ¿Y sabés qué? Hoy no tenés que calmar la tormenta. A veces la tormenta se va a llevar por un tiempo, todavía vas a pasar por momentos difíciles, tenés que dejar que Jesús calme tu corazón en medio de la tormenta. Esa es la paz que viene de él. Esa paz que solamente viene porque él está en tu vida y te genera esa esa paz en tu corazón, ¿no?


Pregunto, ¿no?: ¿qué parte de tu corazón hoy está turbada? ¿Sabés una cosa? Llévalo a los pies de Cristo. Pedile esa paz al Señor Jesús que solamente él te puede dar. «Por nada estéis afanosos», decía Filipenses 4, «sino que sean conocidas vuestras oraciones, vuestros ruegos, vuestros clamores, que sean conocidos para que esa paz que sobrepasa todo entendimiento guarde tu vida y guarde tu corazón».

Que Dios te bendiga. Mi nombre es Miguel Cabrera, desde Santa Rosa de Calamuchita.


Malaki
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