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SÁBADOS DE CAMBIO - SALMO 20 ¿DÓNDE PONES TU CONFIANZA?

03 de octubre de 2026 Lectura: 5 min 10 visitas

📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO


🗓️ 22/08/2026


SERIE: SÁBADOS DE CAMBIO ↩️🐓 


Título: SALMO 20 ¿DÓNDE PONES TU CONFIANZA? 


Una Oración que hacia el pueblo de Israel antes de la Batalla, donde tradicionalmente David, el rey de Israel, se preparaba para marchar hacia una guerra militar inminente contra naciones enemigas.


El enemigo contaba con una gran superioridad técnica, específicamente carros de guerra y caballos.  Antes de salir al campo de batalla, el rey ofrecía sacrificios en el Tabernáculo, y el pueblo se reunía para interceder por su vida y su victoria. Terminaba siendo: Un Himno Congregacional, una voz colectiva: ("Jehová te oiga..."). Es el pueblo orando a favor de su líder. Además, pide: que te defienda, que te envíe ayuda, que haga memoria de tus ofrendas, que acepte tu holocausto que te dé conforme al deseo de tu corazón, que cumpla todo tu consejo.


El versículo 5 dice: “NOSOTROS NOS ALEGRAREMOS EN TU SALVACIÓN” …


El pueblo no esperaba a que terminara la guerra para alegrarse; declaraban la victoria por fe antes de que el ejército siquiera marchara.  El Alzar bandera significaba reclamar un territorio conquistado. Al hacerlo "en el nombre de nuestro Dios", reconocían que el triunfo no era por el poder del rey, sino por la intervención divina.

"Salvación" aquí implica liberación de un peligro extremo, rescate y victoria sobre la opresión.


El versículo 6 "Ahora conozco que Jehová salva a su ungido...ahora comprendo. Hay un cambio de tono. El salmo pasa de ser una petición "Jehová te oiga" a una declaración de certeza absoluta: “ahora comprendo”. El "ungido" es el rey…"desde sus santos cielos" y "con la fuerza salvadora de su diestra" indica que la victoria no vendrá de estrategias humanas, sino del poder directo de Dios. 


El versículo 7 dice "Estos confían en carros, y aquéllos en caballos...". Los enemigos de Israel (como los sirios o egipcios) tenían ejércitos tecnológicamente superiores con caballería pesada. Israel, por mandato divino, tenía prohibido multiplicar caballos para no confiar en su propia fuerza. El contraste es total: las naciones confían en sus recursos visibles; Israel confía en el Nombre invisible de su Dios. 


El versículo 8: "Ellos flaquean y caen, más nosotros nos levantamos, y estamos en pie” ... Los que confiaron en la tecnología militar colapsan y mueren, mientras que el pueblo de Dios, que parecía débil, prevalece y permanece firme.


Para cerrar el Salmo el v. 9 "Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos". Cierra con un clamor litúrgico. Se reconoce que el verdadero "Rey" supremo es Dios, y a Él se le pide la última palabra de auxilio. 


Aplicación Espiritual: La transición de la fe: El versículo 6 pasa de la petición a una convicción. Puedes empezar el "día de conflicto" con angustia, la incertidumbre, la tristeza, las preguntas, pero la intimidad con Dios, nos lleva a un punto de certeza interior donde sabemos, antes de ver la solución, de que Dios está obrando. 


¿Dónde está tu confianza?: Serán en Los "carros y caballos, “en los recursos humanos o materiales”, en que tenemos la tendencia de buscar seguridad absoluta: el dinero, las influencias, los títulos, el intelecto o la medicina por sí sola. 


Concluimos diciendo: usa los recursos disponibles, pero nunca pongas tu fe en ellos. Tu ancla final debe ser el carácter y el Nombre de Dios. Hebreos 6:18-19. Dos cosas inmutables: Dios y su Palabra, allí es donde nosotros tenemos que poner nuestra fe, nuestra total confianza. El versículo 8 de este salmo promete estabilidad. El mundo te dice que sin "carros y caballos" vas a fracasar. Sin embargo, la promesa bíblica es que las seguridades humanas del mundo van a fallar ("flaquean y caen"), pero tu fe te mantendrá erguido ("nos levantamos y estamos en pie") a través de cualquier situación difícil que estemos viviendo, ya sea en lo económico, familiar o de salud.


Termina el salmo dando convicción, certeza y certidumbre, “Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos". Jesús no es solo el Salvador que murió; es el Rey resucitado que intercede por nosotros. Reconocemos a Jesús como nuestro Rey soberano y nos acercamos con la total confianza de que, en cualquier "día de conflicto", Él nos oye, nos sostiene y nos salva.


Roberto Cordoba 

Malaki
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