📖🐔🔊 EL CANTO DEL GALLO
🗓️ Martes, 29/9/2026
SERIE: 10 Verdades que nos sostienen en medio de la angustia o de la dificultad 📝
EP#2 Su palabra es fiel
Hola, ¿qué tal? Muy buenos días, Dios te bendiga. Estamos meditando en la palabra de Dios y estamos siguiendo una serie de devocionales para todos estos días acerca justamente de esas promesas, esas verdades que nos sostienen en medio de las dificultades. Estuvimos viendo acerca de la primera verdad, que Dios es fiel, pero hoy vamos a ver una segunda verdad: que la palabra de Dios es fiel.
Dice así, Números capítulo 23, versículo 19: «Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará?». Hay una pregunta allí. «¿Habló, y no lo ejecutará?».
Saben, es hermoso este versículo y esas preguntas retóricas que hace también, ¿no? Imaginémonos por un momento que firmamos un contrato con una empresa enorme, tal vez. Ellos tienen abogados, tienen cláusulas, sellos, está bastante bien armado todo este contrato, ¿no? Pero a los dos meses te llaman y te dicen: «Cambiamos las condiciones». Uf, seguramente que eso traerá enojo en nuestra vida, ¿no? Porque, aunque esté firmado, el hombre también puede cambiar.
Ahora, pensemos en esto: Dios no actúa de la misma manera. Pensemos que, en Dios, Él no firma contratos a la manera de los hombres; Él simplemente habla y su palabra es tan verdadera y tan fiel que se cumple. Él no necesita firmar ningún tipo de contrato, ¿no? Cuando Dios habla, es como si ya estuviera hecho.
En Isaías 55:11 también dice: «Así será mi palabra [...] no volverá a mí vacía». Es tremendo este versículo, ¿no? Es de la promesa de Dios que, así como desciende del cielo la lluvia y la nieve y viene a la tierra y produce fruto, dice: «Así será también mi palabra, no volverá a mí vacía». El hombre promete y falla. Nosotros prometemos y fallamos siempre, pero Dios promete y cumple porque Él no miente y no se arrepiente.
Tres cosas que podemos ver en este pasaje de Números 23:19.
En primer lugar, que Dios no miente. El hombre miente por conveniencia, por miedo, por olvido, pero Dios no puede mentir. Allí en Tito 1:2 dice... Él dijo que Él te sostiene aún en la dificultad. Él te va a sostener.
Dios no se arrepiente. Es otra de las características que encontramos acá. Dice que Dios no es hombre para que mienta o Dios no es hombre para que se arrepienta. Nosotros decimos constantemente «perdón, me equivoqué», pero Dios no hace esto. Seguramente alguno dirá: «Ah, pero la palabra de Dios habla de que Dios se arrepiente». Bueno, ese es otro tema de estudio, el concepto de que Dios se arrepienta, pero lo que Él decretó en su palabra no lo borra. Si Él dijo «yo estaré con vos, yo estaré contigo», Él no se arrepiente a la mitad del valle. Él te acompaña por ese valle de sombra y de muerte. Dice: «Yo estaré contigo». Él nunca te deja y nunca te abandona en esas circunstancias, ¿no? Porque Él no se arrepiente de aquellas cosas que ya dijo que las iba a hacer, ¿no?
También otra tercera cosa que encontramos en este pasaje es que, si Él dijo, lo hará. Como dije antes, es una pregunta que hace Balaam. Es retórica, ¿no? «¿Habló, y no lo ejecutará?». Claro que lo hará. Es una pregunta retórica. Tu dificultad actual no anula ninguna promesa de Dios. Las cosas difíciles que tengas que pasar no anulan las promesas de Dios, solo retrasan tal vez el cumplimiento hasta el tiempo perfecto.
Ahora, hermanos, qué tremendo, ¿no?, que podemos ver en este pasaje, porque muchas veces nosotros en medio de las dificultades somos tentados a hacer algunas cosas, ¿no? Una de las cosas que somos tentados a hacer es dudar de Dios y decimos: «¿Será que Dios me escuchó? ¿Me habrá escuchado el Señor con la oración que hice?». Y hay como una duda que se siembra en nuestro corazón y en nuestra mente. Obviamente que es el mismo enemigo que está queriendo sembrar esa duda en nuestra mente, en nuestro corazón, para que no tengamos esa paz que viene del Señor y no nos aferremos con seguridad a esas palabras que Dios nos ha dicho, ¿no? Entonces dudamos de Dios: «¿Me habrá escuchado?».
Pero también dudamos de la palabra: «¿Será para mí este versículo? ¿Será que esta promesa que Dios me ha dejado o ha dejado en la palabra es para mí?». Es como que empezamos a dudar no solo de Dios, sino también de su palabra.
Pero también a veces dudamos del tiempo. «Tarda mucho», decimos. Me gusta mucho ese pasaje en 2 Pedro [1 Pedro] que dice que Dios no retarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza, sino que Dios es paciente, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Y por eso también es todo un tema hablar acerca de las pruebas, acerca de los tiempos de Dios. Hay todo un tema para hablar allí, pero realmente tenemos que pensar en esto: no podemos dudar del tiempo. Dios tiene sus tiempos. Dios en su momento dará la respuesta a cada una de nuestras preguntas y a cada una de nuestras inquietudes, pero muchas veces en medio del conflicto, en medio de la aflicción, dudamos del tiempo. «Tarda mucho», decimos.
Ahora, en Números 23:19, ese versículo nos responde a estas tres dudas: Él no miente, Él no cambia y Él lo va a cumplir. Por eso en esta mañana pregunto: ¿qué promesa de Dios estás necesitando para hoy? Anótala. Es esa la que Dios va a ejecutar en tu vida. Él quiere hacer grandes cosas en tu vida, pero esas promesas que Él pone allí en su palabra están escritas para que te puedas afirmar en ellas, confiar en el Señor, descansar en el Señor y saber confiadamente que Dios hará una obra tremenda en tu vida.
Así que confiemos en el Señor y recordemos este versículo, este pensamiento: Dios no miente, Dios no es hombre para que mienta, Dios no se arrepiente y Dios lo va a hacer. Si Él prometió, lo va a ejecutar.
Que Dios te bendiga mucho. Meditemos en estos versículos también y que Dios siga obrando en tu vida. Que Dios te bendiga. Mi nombre es Miguel Cabrera desde Santa Rosa de Calamuchita.
🪶 Miguel Cabrera