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Dios es fiel

10 de agosto de 2026 Lectura: 5 min 3 visitas

🔊📖🐔 EL CANTO DEL GALLO


🗓️ Lunes, 10/08/2026


Serie: 🏰 SEGURO, SEGURO, SEGURO


Día 1: Dios es fiel 


La seguridad de la salvación es una de las promesas más consoladoras de la Biblia. Nos recuerda que nuestra posición ante Dios no depende de nuestras emociones o de un desempeño perfecto, sino del carácter fiel de Dios y de la obra completa de Jesucristo.


La seguridad de la salvación no es una suposición ni un simple sentimiento optimista sin fundamento; la teología bíblica de este asunto se fundamenta en verdades objetivas sobre la naturaleza de Dios, la persona de Jesucristo y la obra del Espíritu Santo.


El carácter y los atributos de Dios

La salvación depende en primera instancia de quién es Dios, no de quiénes somos nosotros:

Inmutabilidad y Fidelidad de Dios: Dios no cambia de parecer ni rompe sus promesas. Si Él ha prometido vida eterna a quienes creen, su propio carácter garantiza el cumplimiento de esa promesa. "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" (Números 23:19).

Soberanía y Elección: La salvación es una iniciativa divina desde antes de la fundación del mundo. Si la salvación se originó en la soberana gracia de Dios, es Dios mismo quien la preserva. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo... según nos escogió en él antes de la fundación del mundo..." (Efesios 1:3-4).


En virtud de estas verdades, podemos estar seguros de que somos sostenidos por su mano:

"Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano." (Juan 10:28).

“El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano.” (Salmo 37:23-24).


A aquellos que hemos aprendido a caminar con Dios, a veces nos invade el temor de tropezar y caer tan profundo que no podamos regresar a Dios. Pensamos que nuestra salvación depende exclusivamente de la fuerza de nuestro agarre espiritual: si leemos suficiente la Biblia, si oramos con la intensidad correcta o si mantenemos nuestras emociones estables; es decir, a veces nos equivocamos y pensamos que nuestra seguridad tiene que ver con algún tipo de lista de cumplimiento, cosas “que tengo que hacer para que Dios me siga amando”.


Sin embargo, el secreto de nuestra seguridad no está en la firmeza con la que nosotros sujetamos a Dios, sino en el poder invencible con el que Jesús nos sostiene a nosotros. Cuando un padre camina con su hijo pequeño junto a un precipicio, no confía la vida del niño a las pequeñas manos del pequeño; es el padre quien toma fuertemente la muñeca del hijo.


Jesús garantiza que sus ovejas tienen vida eterna hoy y que nadie —ni el enemigo, ni las dudas, ni nuestras propias debilidades, ni nosotros mismos— tiene el poder de arrebatar de sus manos a quienes Él compró a precio de sangre.


Oración. 

Señor Jesús, gracias porque mi salvación no descansa en mis débiles fuerzas, sino en tu mano todopoderosa. Cuando la duda o el temor me asalten, ayúdame a recordar que tú me sostienes con firmeza y que en ti estoy eternamente seguro. Amén.


🖋️ Adrián Martínez 

Malaki
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