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SÁBADOS MUNDIALES ⚽ Emitido el 2/12/2022

18 de julio de 2026 Lectura: 5 min 2 visitas

📣📖🐔 EL CANTO DEL GALLO


🗓️ 18/07/2026 Emitido el 2/12/2022


SERIE: SÁBADOS MUNDIALES ↪️ 


Hola, ¿cómo están? Espero que bien. Hoy quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre dos declaraciones de Lionel Messi. Estamos en pleno clima de mundial, con todo lo que está sucediendo con nuestra Selección Argentina. Argentina es un país muy pero muy apasionado por el fútbol, todos lo sabemos, y hace algunos años atrás, cuando Messi dijo que abandonaría la selección, que se retiraba de la selección, que ya no tenía nada más para dar, que renunciaba, que abandonaba la selección… a todos o a la gran mayoría nos agarró una tremenda tristeza y mucha bronca también.


Messi lo hizo un poco por las críticas que le hacían algunos periodistas que no sienten la camiseta y que nunca jugaron al fútbol, y por muy pocos hinchas; y también la dura realidad es que había perdido dos finales, una semifinal, y la crítica lo había golpeado bastante. Pero… gracias a Dios, Leo decidió volver a la selección y volvió con todo: ganó la Copa América y nos clasificamos al mundial. Él quería ganar algo con la selección y lo logró, y ahora va por este mundial. Messi también dijo que este sería su último mundial, por eso está tan entusiasmado en querer ganarlo. Por la edad que tiene, sería su último mundial; para el próximo ya tendría 39, casi 40 años, y sería muy difícil que pueda participar.


Yo me quiero quedar con estas dos frases para que reflexionemos: «renuncio a la selección» y «sería mi último mundial».


Renuncio: frente a la adversidad o frente a la crítica y frente a los malos resultados, dijo «renunció». Hay una frase que dice: «el que abandona no gana y el que gana no abandona». En nuestra vida, en la vida cristiana, en la vida diaria, muchas veces queremos renunciar, abandonar nuestras metas, nuestros sueños; cuando surgen los problemas, parecería que lo más fácil es abandonar.


Surgen problemas en el matrimonio y muchos eligen el divorcio, se separan, abandonan; surgen problemas con los hijos y muchos eligen dejar de educarlos, dejar de disciplinarlos, que hagan lo que quieran, abandonan. Surgen problemas en el trabajo, en los negocios, en el estudio, y lo más fácil es renunciar y abandonar. Hay una canción de Rescate que dice «Yo no abandono», preciosa canción que después seguramente la vamos a escuchar. No hay que abandonar, no hay que renunciar; en la vida hay que enfrentar los problemas.


Me encanta el ejemplo del avión: el avión, cuando quiere despegar, encuentra resistencia en el viento, pero esa resistencia, ese viento en contra, esa dificultad lo ayuda a levantar vuelo. Las dificultades en nuestra vida, las tormentas, los problemas, nos deben hacer más fuertes. Hay una expresión que dice: «lo que no te mata te fortalece»; bueno, las dificultades nos deben fortalecer, nos deben hacer más fuertes, y lo vamos a conseguir tomados solamente de la mano de Dios.


Pablo, en 2 Corintios 12:9 y 10, escribió lo que el Señor le dijo: (V. 9) «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (V. 10) «Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».


Tremenda promesa, tremenda verdad. Cuando nos quiera derrotar el desánimo, la debilidad, la pereza, los problemas y la adversidad, debemos hacernos fuertes en Dios. Pablo dijo en Filipenses 4:13: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». A todo le puedo hacer frente con la fortaleza que me da Cristo; debemos fortalecernos en Él. Ese debe ser nuestro norte, nuestra meta, nuestro sostén, nuestro apoyo. Solo en Cristo tenemos fortaleza. Si no tenés a Jesucristo como tu salvador, tu destino es perder siempre: derrota tras derrota, triste realidad de muchos. Tu realidad puede cambiar si creés en Dios, creyendo en Jesucristo.


La otra declaración de Messi fue: «este sería mi último mundial», y quiero reflexionar un poquito también sobre esto. Este tal vez sea nuestro último año, nuestro último mes, nuestro último día, y debemos jugarlo con todo, con todas las ganas, con todas las fuerzas. Esta, tal vez, sea nuestra última oportunidad de salvar nuestro matrimonio, nuestro ministerio, nuestro rol como padres, como madres; tal vez sea la última oportunidad de salvar nuestra vida. Debemos enfrentar este día como si fuera nuestro último día, nuestro último mundial, nuestro último partido. Por eso tenemos que dar lo mejor de nosotros y buscar al mejor: a Jesús, el único que nos puede salvar.


Dijimos que lo que no nos mata nos fortalece, pero en los fracasos hay cosas que deben morir. Las adversidades, los fracasos, deben matar en nosotros el orgullo, la soberbia, la autosuficiencia, para que nazcan la dependencia, la humildad, la obediencia incondicional a Dios. El Señor dijo en Juan 12:24: «Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto». Muchas veces morir sí nos fortalece, porque hay cosas que en nuestra vida deben morir para poder ser más que vencedores por medio de Jesucristo.


Este puede ser nuestro último partido y debemos ser los primeros en perdonar cuando recibimos una ofensa. El que gana en la vida es el que aprende a perdonar; el que gana en la vida es el que primero aprende a amar, a servir, a ser humilde, generoso, obediente, manso, paciente... ¡cuántas cosas podemos enumerar! Muchas de esas son el fruto del Espíritu Santo, el resultado de la nueva vida en Cristo. El primero en pedir disculpas es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte, el primero en olvidar es el más feliz.


Por eso Pablo dijo en Filipenses 3:13 y 14: «olvidándome ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús».


Este puede ser nuestro último mundial, este es nuestro último partido, nuestro último tiempo, nuestra última oportunidad de ser salvos, de ser exitosos, aprobados, coronados por y para nuestro Señor. Hebreos 12:1 y 2 dice: «Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe».


Bueno, el desafío es no renunciar y aprovechar este día, este mes, este año, esta vida que Dios nos regala y vivir para su gloria. Y si estás derrotado, si siempre estás perdiendo, si ya fracasaste, Dios te ama y quiere salvarte. Dios es un Dios de segundas oportunidades; cree en Jesucristo, Él murió para darte salvación y vida eterna.


¿Querés ser un ganador? ¿Querés ser un vencedor? ¿Querés ganar tu mundial? ¿Querés ser un verdadero cristiano? Recibí el perdón de tus pecados, el perdón de tus fracasos, aceptando a Jesús como tu salvador.


Si los muchachos ganan el mundial, será una tremenda alegría, pero pasajera: quedará en este mundo. Pero si aceptás a Jesús como tu salvador, tendrás vida eterna y vida en abundancia. Hoy debemos tomar la decisión de no abandonar y de jugar nuestro mejor partido.


Dios te bendiga.


Fernando Lombardo – Iglesia Transparente – Villareal – Buenos Aires

Malaki
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